23 Septiembre 2026
Blackfin inicia una nueva etapa en su evolución, refinando aún más el lenguaje, los códigos y la experiencia de marca. Una forma de entender la alta gama que nace de la cultura de la atención al detalle, del conocimiento profundo de los materiales y de una sensibilidad estética depurada a lo largo del tiempo. Nada se deja al azar: cada elemento se concibe, define y perfecciona para expresar una visión cada vez más sofisticada, contemporánea y reconocible. Las monturas reflejan hoy una identidad plenamente consolidada, en la que la calidad, el diseño y la innovación convergen en una búsqueda incansable de la excelencia. Esta exigencia se hace especialmente visible en los nuevos modelos de Blackfin Atlantic, la línea en la que la materia adquiere una dimensión escultórica y el rigor arquitectónico dialoga con la ligereza.
Tucker y Pembroke encarnan esta evolución en cada uno de sus detalles. Ambos modelos incorporan una refinada textura grabada que recorre el puente y los perfiles, realzada por el contraste de los acabados de alta tecnología en los tonos shiny gold o shiny lunar white gold. La exclusividad se acentúa con una nueva propuesta cromática para las monturas que abarca desde el negro brillante de black edition hasta el gris mate de cosmic grey. Las nuevas varillas, cuyas líneas prolongan la geometría del frente, refuerzan esa sensación de solidez estructural que define el espíritu de Atlantic. Tucker interpreta este lenguaje mediante un doble puente ligeramente elevado en su parte central, que afina su silueta, mientras que Pembroke traduce su estética en una montura cuadrada de proporciones impecables.
Detrás de cada modelo Atlantic hay un minucioso trabajo de fabricación, guiado por la búsqueda de la perfección. El frente se esculpe a partir de un único bloque de titanio; el cierre del aro y la bisagra se integran en un conjunto monobloque, mientras que un sistema patentado permite regular de forma invisible el ángulo pantoscópico de las varillas para lograr una adaptación precisa al rostro. Las plaquetas nasales de silicona, regulables en todas las direcciones, completan el conjunto y permiten personalizar el ajuste.
Cada montura Blackfin se fabrica en el Black Shelter, la sede sostenible de la marca en el corazón de los Dolomitas: símbolo de una elección radical e independiente, que se traduce en el control de todas las fases de un proceso productivo íntegramente italiano, una apuesta constante por la innovación y un profundo arraigo en el territorio.